Capítulo 44 ENTRE SÁBANAS Y BALAS

—¡ANASTASIA, ABRE LA MALDITA PUERTA!

Anastasia sintió que la sangre se le helaba.

—Tienes que irte —susurró, empujando a Jacob fuera de la cama.

—¿Cómo?

—¡No lo sé, Jacob, no lo sé! Pero si mi papá te encuentra aquí, va a matarte.

Jacob miró la puerta, que volvió a estremecerse bajo una nueva tan...

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