Capítulo 46 EL ECO DE UN VIEJO AMOR

—¿Jacob?

El nombre escapó de los labios de Elara en un susurro incrédulo. Por un instante, fue incapaz de hacer cualquier otra cosa que no fuera mirarlo. Tenía el torso desnudo, la piel cubierta de sangre y el cuerpo tan maltrecho que apenas conseguía mantenerse en pie. Su cabello rubio estaba revue...

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