Capítulo 9 LAS GARRAS AFILADAS DE LOS CELOS

Elara abrió los ojos de golpe cuando la luz de la mañana le dio de lleno en la cara. Por un par de segundos, hundida en esa cama gigantesca, olvidó dónde estaba. Un ardor agudo en el brazo la hizo soltar un quejido. Se subió la manga y miró la marca. Las líneas de sangre se habían secado durante...

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