Capítulo 32 Capítulo 32

Era tan jodidamente ruidosa. Sentía los oídos zumbándome por el ruido.

En cuanto se detuvo, soltó una risita y se volvió hacia mí.

—¿Sabes? Una vez leí que gritar puede ser una especie de terapia para la ira, y tenían razón. Me siento genial.

—Y a mí ya me está empezando a doler la cabeza. Genial...

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