Capítulo 134

El hombre jadeó, las manos aferrándose a las muñecas de Eddie.

—Tú… tú no puedes usar el teléfono, maldito imbécil. Ya lo tienen rastreado. En cuanto lo enciendas y se conecte a una red, van a tener las coordenadas. Los vas a traer directo hasta nosotros, tarado.

Pero Edward ya había pasado el pun...

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