Capítulo 144

Las manos de Edward temblaban con tanta violencia que casi se le cayó el teléfono. Durante unos segundos, la lengua se le pegó al paladar y lo único que salió fueron respiraciones cortas, ásperas, incrédulas, que le raspaban el pecho como vidrio roto. Todo su cuerpo se sacudía con un alivio tan abru...

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