Capítulo 23

Myla corría, con los pies descalzos golpeando un suelo interminable. Trataba de alcanzar a Hayden, que iba muy por delante, su silla hundiéndose en la tierra como si se hubiera convertido en arenas movedizas. Él no entraba en pánico ni pedía ayuda; solo la miraba en silencio, con sus ojos color avel...

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