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A las nueve menos diez, Miya abrió la puerta de Xenon. Tan pronto como entró, olió un aroma nuevo, muy floral y bastante intenso. No era el de Xenon, eso seguro. Caminó hasta ver a Lucia en una bata de noche casi transparente, acostada en la cama de Xenon en una pose muy coqueta, revelando sus larga...

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