La atención del diablo

Las uñas se clavaron en mi axila mientras me arrastraban bruscamente hasta ponerme de pie. Miré unos furiosos ojos marrones y me encogí de inmediato ante la ira en ellos.

—¿No tienes idea de lo épicamente que acabas de arruinar todo?

—Pa...para —balbuceé mientras mi cerebro se sacudía por la fuerz...

Inicia sesión y continúa leyendo