Lagunas

—A-a-agua—. Solo mi oído superior pudo descifrar las palabras apenas susurradas.

Me acerqué a él, dándole toda mi atención.

—¿Agua, eh? Me temo que no tengo nada para ti. Sin embargo, tengo noticias de tu preciosa Josie.

Él espasmó y luego tosió dolorosamente durante varios segundos. Esperé hasta...

Inicia sesión y continúa leyendo