No puedes ignorarme

Poniendo el asunto de mi trabajo firmemente fuera de mi mente, regresé con paso decidido hacia mi conductor aterrorizado. Iba a concentrarme únicamente en lo que podía controlar y nada más. Desafortunadamente, mi trabajo —si es que no me han despedido aún— no era algo que pudiera controlar en ese mo...

Inicia sesión y continúa leyendo