163

El sonido de mi puño conectando con carne resuena a través del sótano de concreto, seguido por la inhalación aguda de Kayla. Ella no grita—nunca lo hace—y eso solo alimenta más mi rabia.

—Arruinaste todo—gruño, agarrándole la barbilla y obligándola a mirarme. Su labio está partido, la sangre gotea ...

Inicia sesión y continúa leyendo