168

El espejo del baño refleja un rostro que apenas reconozco—ojos hinchados de tanto llorar, mejillas manchadas y rojas, labios pálidos por el shock de todo lo que la Diosa Luna reveló. Parezco alguien que acaba de recibir una sentencia de muerte, lo cual no es del todo inexacto. El intercambio cósmico...

Inicia sesión y continúa leyendo