Capítulo ciento veintitrés

DOMONC

Para cuando llega el atardecer, estoy listo para deshacerme de Gabriel y de mi padre. Ni siquiera he tenido tiempo de volver a casa y hacerle el amor a mi compañera como se merece. Quiero follarla en mi casa —que ahora es nuestra casa— y quiero que sus gritos despierten a los muertos...

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