Capítulo doscientos ochenta y cuatro

PAUL

—Voy a entregarme.

Una corriente de alarma me recorre. Sus palabras hierven mi sangre y me atraviesan de una manera que me hace sentir mareado. Miente. Solo está trata de alterarme.

—¿Qué? —susurro tan bajo que ni siquiera sé si en realidad lo dije en voz alta.

Mis pies permanecen clavad...

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