Capítulo trescientos tres

PAUL

El camino a mi casa es tan silencioso como una tumba. Anastacia no me ha dicho una palabra desde la traumática llamada telefónica a su hermana. Ni una sola palabra. Y a pesar de que todo mi ser suplica por tomarla en mis brazos y besarla, sé que necesita su espacio en este momento.

Así que....

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