Capítulo trescientos dieciocho

KENDALL

—Timmons —murmuro con tono cortante—. ¿Qué estás haciendo?

Aunque lo digo en voz baja, la forma en que sus ojos se mueven de Hugh a mí —apenas por un instante— y luego regresan, me confirma que me ha escuchado.

Y aún así... él sigue hablando...

—Ella no tiene espacio en su vida para dos...

Inicia sesión y continúa leyendo