Capítulo quinientos cinco

—¡Oh, diablos! —Sandy jadea, y me mira con sorpresa—. ¡No sabía que ibas a hacer eso! Quiero decir, sabía que te cabreabas y sé lo violenta que puedes ser cuando alguien te toca, pero —se golpea la frente— ¡no pensé que ibas a hacer eso!?

—Yo tampoco hasta que me tocó —confieso en voz baja.

La mir...

Inicia sesión y continúa leyendo