Capítulo quinientos veintiséis

KODA

—¿Cualquier cosa, eh? —Se incorpora sobre las rodillas, conteniendo apenas una sonrisa al notar el efecto que la desnudez de sus senos provoca en mi pene, duro como una barra de acero—. ¿Qué pasa con tu auto? ¿Tienes uno que no sea una patrulla de policía?

Saboreo mis labios, mantengo l...

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