Capítulo quinientos ochenta

ANASTACIA

—¡No puedo creer que dejé que ustedes idiotas me arrastraran hasta aquí!— dice Breesi, pasándose las manos por sus brazos casi desnudos. —Hace más frío que el pene de un muerto...

—NO termines esa frase, Breesi, o pasarás el resto de nuestra visita como un lagarto en mi bolsillo, t...

Inicia sesión y continúa leyendo