Capítulo seiscientos trece

—¿Q-qué? ¿La conocías antes de que yo naciera? Nadie la conocía. Yo ni siquiera la conocía —balbuceo, mirando al doctor con furia y sin poder evitar alejarme de él y saltar lejos de la mesa—. ¿Eras uno de ellos? ¿Uno de sus... novios? —pregunto, con la voz llena de veneno.

De pie sobre piernas...

Inicia sesión y continúa leyendo