Capítulo seiscientos cuarenta y dos

JIPSEE

Dije toda esa mierda en voz alta.

Ajá, sí. Sí… lo hice.

Se me queda la boca abierta del susto y miro a mi alrededor a los seis cambiaformas incrédulos que, por el momento, parecen haberse olvidado por completo del mensaje.

Sacudo la cabeza, repaso el recuerdo de los últimos minutos y...

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