Capítulo seiscientos cincuenta y uno

ANASTACIA

—¿Qué hora es? —le pregunto a Breesi cuando coronamos la cima de una colina particularmente familiar en medio del bosque.

Ella resopla detrás de mí, exasperada.

—¿Hora? ¡Es hora de que nos regresemos a la puta casa! Por si no lo has notado, hemos estado dando vueltas en círculos, zo...

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