Capítulo seiscientos sesenta y dos

ANASTACIA

Entrar tambaleándome a la casa detrás de Paul y la tía Maeve es casi cómico. Los dos están tan rabiosos que casi espero que a Paul le empiece a salir espuma por la boca y que Maeve se transforme en un dragón cuando por fin nos conceden su atención no deseada a menos de un metro de l...

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