Capítulo 232 232

Su abdomen perfecto, marcado por los músculos y las venas que resaltan por la tensión, queda expuesto ante mis ojos, haciéndome pasar saliva en secreto. Esa anatomía me vuelve loca, pero me obligo a mantener la guardia alta.

—Descuida, no pienso follar contigo hoy —me dice enojado, dándome una mira...

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