Capítulo 251 251

—Ahora no, Coflas. Estoy entrenando —le digo con desdén, dándole la espalda para tomar de nuevo una de las pesadas mancuernas de cromo.

Mi madre se enoja de inmediato ante mi actitud; cruza los brazos sobre el pecho y clava una mirada severa en el escolta, quien permanece estático junto a la puerta...

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