Capítulo 49 Sin etiquetas

El sol de junio se alzaba sobre el muelle viejo con una intensidad que parecía querer fundir el metal oxidado de las grúas portuarias. En la cabaña, el aire era espeso, saturado por el aroma a café tostado y la salinidad persistente del Caribe. Andrés observaba a Daniela desde la puerta entreabierta...

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