Me gusta tu contacto

Hades llevó su muñeca a la boca y lamió la sangre de su propia mordida que ya estaba cerrando. Sonrió ante la sensación que recorría cada fibra de su músculo. El pequeño cuerpo que encajaba perfectamente con él, bebiendo de su ser, directamente de la vena palpitante, era más de lo que había imaginad...

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