Un lobo para mis nervios

Nebraska se frotaba las manos en el regazo. Estaban incómodamente húmedas, la única señal de su nerviosismo. Era temprano y en su habitación había un gran bullicio de gente yendo y viniendo.

—Futura reina, ya es hora— su hombro fue tocado por un lobo vestido sencillamente y ella lo siguió hasta el ...

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