Capítulo 127: No más excusas

—¡Silencio, todos!— ladré, mi voz resonando por todo el salón de entrenamiento.

Los chicos se congelaron al instante, sorprendidos por la agudeza de mi tono. Su anterior alboroto aún flotaba en el aire como humo... denso, asfixiante e inaceptable.

—¿Qué significa esta basura?— troné, mis ojos reco...

Inicia sesión y continúa leyendo