Capítulo 50: Una presencia

Damian POV

El ardor del acónito se profundizaba con cada respiración que tomaba.

Mis muñecas estaban destrozadas, eso lo sabía, mientras las cuerdas se clavaban en ellas como colmillos de serpiente.

No importaba cómo me moviera, el dolor empeoraba, el veneno del acónito se deslizaba en mis venas h...

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