Capítulo 258 El frenesí de la sala médica

Asher le rodeó la cintura con los brazos, la apretó un poco y dijo en tono juguetón:

—Entonces me detendré un momento; tienes que abrazarme fuerte.

El pene de Asher se quedó quieto un instante dentro de su estrecha vagina, mientras sus manos apretaban y amasaban sus pequeñas nalgas. En efecto, esa...

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