Capítulo 528: Temas candentes

Emma ignoró el dolor en las rodillas y se obligó a ponerse de pie, todavía persiguiendo el sedán negro. En la oscuridad, las luces traseras brillaban como ojos rojo sangre, burlándose de su determinación.

—¡George! ¡Detén el auto! —gritó, con la voz desgarrada, las lágrimas nublándole la vista.

Ju...

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