Capítulo 100

Elara

La sala de urgencias del Mount Sinai olía a desinfectante y desesperación. Llevaba tres horas sentada en una silla de plástico, viendo a Raven caminar de un lado a otro sobre el linóleo desgastado, con el teléfono pegado a la oreja.

—No me importa lo que diga el seguro —decía, con la voz que...

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