Capítulo 107

Elara

La alarma de mi celular hizo añicos la frágil quietud del lunes por la mañana a las seis en punto. Casi no había dormido: mi mente había estado dando vueltas entre derivadas y líneas de tiempo de historia del arte hasta que el cielo, más allá de la angosta ventana de mi pequeño departamento-g...

Inicia sesión y continúa leyendo