Capítulo 111

Elara

Salí del café aturdida, con las manos temblándome tanto que tuve que meterlas a la fuerza en los bolsillos del abrigo. El aire frío de noviembre me golpeó la cara, pero casi ni lo sentí. Lo único en lo que podía pensar era en lo estúpida que había sido: ¿cómo podía haberme olvidado del Premio...

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