Capítulo 15

Elara

La puerta del cubículo del baño se cerró con un clic seco. Me temblaban las manos mientras forcejeaba con el frasco de jarabe de ipecacuana.

Giré la tapa. El olor químico me golpeó la nariz: medicinal, punzante, equivocado. El estómago ya se me revolvía por el champán, por la sonrisa de Sloa...

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