Capítulo 151

Todo mi cuerpo se paralizó. Quería apartarlos de un empujón, pero decenas de personas miraban, grababan, los animaban. Si los rechazaba, me llamarían estirada, mojigata, desagradecida.

Así que me quedé inmóvil.

Apreté el vaso de cóctel con tanta fuerza que se me pusieron los nudillos blancos, sopo...

Inicia sesión y continúa leyendo