Capítulo 24

Elara

Me senté frente a él. Tomé los palillos.

—Almuerzo. ¿No tienes hambre?

Mantuve el tono ligero. Inocente. Como si hubiera preparado exactamente lo que me había pedido.

—Sabes que no como comida picante —cada palabra fue precisa, cortante.

Lo miré a los ojos. Parpadeé.

—¿Ah, sí? ¿Lo sé? De...

Inicia sesión y continúa leyendo