Capítulo 40

Elara

Le devolví el teléfono. No podía dejar de temblar.

—Gracias por decírmelo —dije. La voz me salió plana. Mecánica.

Emily se mordió el labio. Tenía los ojos húmedos.

—¿Estás… estás bien?

La miré. La miré de verdad. Estaba asustada por mí. De verdad asustada.

—Estoy bien —mentí. El sabor er...

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