Capítulo 44

Elara

Todas las miradas del salón se volvieron hacia mí.

Sentí cómo se me aceleraba el pulso.

—Dile que estoy ocupada.

Atlas ni pestañeó.

—Me temo que no es una petición.

Intenté pasar a su lado, pero se movió con suavidad, bloqueándome el paso.

A través de la ventana vi que se abría la pue...

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