Capítulo 47

Elara

Se me tensaron los dedos alrededor del teléfono.

—Esto es una actuación —pensé—. Hace dos días tenía las manos en mi cuello, llamándome basura. Ahora me sirve café y contrición.

—¿Qué quieres, Tristan?

Parpadeó, como si mi franqueza lo hubiera tomado por sorpresa. Luego suspiró, pasándose ...

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