Capítulo 66

Elara

Así que cuando él alcanzó la lámpara y nos sumió en la oscuridad, no lo detuve.

Cuando sus manos encontraron el dobladillo de mi camiseta rota y me la sacó por la cabeza, no lo detuve.

Cuando me hizo retroceder hasta esa cama de terciopelo rojo —la misma cama donde Marcus había intentado— n...

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