Capítulo 68

Elara

No dormí.

Me quedé tendida entre sábanas que olían a él, con el cuerpo adolorido, y miré el techo. Observando cómo se movían las sombras. Contando latidos. Esperando.

Pasó una hora. Luego dos.

El amanecer se deslizó sobre Manhattan en tonos rosa y dorado. La ciudad despertando abajo, millo...

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