Capítulo 84

Treinta segundos después, la llave de Mamá giró en la cerradura.

Entró cargando bolsas del supermercado. Vio mi cara.

—Elara, ¿qué pasa?

—Nada. Sólo que… —me froté los ojos—. Atlas llamó. Sobre una fiesta en Blackwood esta noche.

—El cumpleaños del viejo —dejó las bolsas sobre la encimera. Empez...

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