Capítulo 123

Era Martina.

Su voz era suave pero imponente, y alivió al instante la tensión en la sala. Al verla acercarse, Adrian bajó la cabeza de inmediato, con un destello de culpa en los ojos.

Los demás también se volvieron a mirar, sintiendo que la situación podría estabilizarse. Después de todo, Martina...

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