Capítulo 281

Pero aun así respiró hondo, se obligó a serenarse y alzó la vista para saludar a todos.

Esa noche, el reservado estaba abarrotado con más de una docena de personas; apenas había espacio para sentarse.

Y nueve de cada diez eran hombres barrigones y apestosos. El hedor a alcohol le daban ganas de vo...

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