Capítulo 337

Lo más importante era que se había puesto del lado de Katrina.

Los ojos de Helena volvieron a llenarse de lágrimas. Desesperada, jugó su última carta: se dejó caer de rodillas y avanzó de esa forma, aferrándose a la pierna de Martina. —Abuela, por favor, no me abandones...

Aquello fue impactante.

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