Capítulo 57 La única amante

Los labios de Bianca estaban ahora más llenos, ligeramente hinchados por sus besos, y la tenue marca en la curva de su cuello —medio escondida por la caída de su cabello— era imposible de pasar por alto para cualquiera que se tomara la molestia de mirar.

Los ojos de Hestia se clavaron en esa marca,...

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