Capítulo 66 ¿Crees que no soy capaz?

La noche se había consumido hasta quedar en brasas, el aire cargado de calor humano y del tenue aroma de la piel. Había sido implacable: dos corrientes chocando una y otra vez hasta agotar hasta la última gota de fuerzas.

Sólo entonces se habían desplomado juntos, enredados en las sábanas, el sudor...

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